Thinking Heads · Boletín semanal de tendencias y cultura

Le llamaré
viernes XXVI

Entre el frío y el calor
Número XXVI
17 de abril de 2026
De vuelta después de Semana Santa
Del nuevo LLLV
“Como la tierra eres necesaria, como el fuego sustentas los hogares, como el pan eres pura, como el agua de un río eres sonora.”
Pablo Neruda · Oda a la alegría

Entre el frío y el calor. Con la calefacción central que no se apaga porque —teatro del absurdo— dice la portera que está contratada hasta finales de abril, y las ventanas abiertas para contrarrestar la caló interior. Llovizna y a media tarde explota una primavera que viene calentita. Y pasan los días.

Las agencias de viaje van cerrando paquetes vacacionales a todo tren. La incógnita del precio de los aviones: el jet fuel les ha subido un 260% por el cierre del Estrecho de Ormuz. Trump, esa pesadilla colorá.

Sigamos con la Oda a la alegría de Neruda: “como la tierra eres necesaria / como el fuego sustentas los hogares / como el pan eres pura / como el agua de un río eres sonora / como una abeja repartes miel volando”.

Que tengan un fin de semana del nivel que ameritan.

Kill Bill: The Whole Bloody Affair
Kill Bill · The Whole Bloody Affair

Kill Bill:
The Whole
Bloody Affair

Hace poco Elástica Films me invitó al preestreno de la versión que Tarantino soñó hace más de veinte años y que desde el viernes pasado está por fin en las salas españolas. Cuatro horas y trece minutos, con intermedio a la vieja usanza. Una experiencia brutal que hacía tiempo no vivía en una sala de cine.

Por fin los dos volúmenes fundidos en un único río narrativo, sin el cliffhanger ni el resumen que separaban las dos mitades. Por fin la secuencia de anime inédita sobre O-Ren. Por fin la Casa de las Hojas Azules a todo color, sin el blanco y negro con el que la MPAA obligó en su día a disimular la sangre. Y, sobre todo, por fin la película respirando como Tarantino quería: una caída libre de cuatro horas en lugar de dos mitades separadas por dos años de espera.

“El montaje original no era una versión más corta, sino otra película. Hay obras que solo se entienden cuando se ven enteras, sin costuras, en el formato que su autor imaginó.”

Salí del cine pensando que el western crepuscular del segundo tramo cobra un sentido distinto cuando no llega después de un “continuará”, sino como descenso natural desde la furia pop del arranque.

Si aún no la habéis visto, id. Y si podéis, en 70mm, que en Madrid solo se proyecta así en el MK2 Cine Paz. Merece el viaje.

IA
Iván Abanades
que deja buenas pistas

Tarantino,
el maestro

Al hilo de la pieza de Iván. Detesto la violencia. Me espanta la sangre al punto del desmayo en unos análisis mañaneros. Pero amo a Tarantino, ese genio grandullón, golfo, iconoclasta y provocador. Será que me desdoblo y veo sus películas con otro chip en la cabeza. Será que el tipo lleva tanto al absurdo, la hipérbole y la desmedida la muerte que solo puede verse con relajo y una sonrisa. Porque no parece real. Lo suyo está entre el pop, la cultura del cómic y un realismo mágico hollywoodense.

Será que el sarcasmo dramático es una vaselina que funciona, será que su talento es tan grande que no te deja plantearte tus contradicciones. Será por la música: no hay una sola canción que no embelese: la mayoría, rescatada de los pick ups y las gramolas de bar de carretera de canciones a un dólar; o extirpadas de garitos humeantes donde los más ignotos músicos negros de Harlem revientan los metales.

Será por el momento dulce que le saca a cada actor: algunos resucitados, como John Travolta, que era un zombi sin gracia tras la epifanía de Grease. Pero adoro sus películas. Especialmente la saga de Kill Bill (Uma Thurman es una diva gamberra y talentosa que corta cabezas con la katana mejor que nadie en la historia del cine), Pulp Fiction (solo espera uno que llegue el momento en el que el malvado Marsellus Wallace reviente a Zed en ese subsuelo sórdido de la tienda).

La espectacular Malditos bastardos con la mejor interpretación conocida de Brad Pitt y ese momento de gloria de Christoph Waltz, tan grande; Django (una maravilla que no puede acabar mejor); y la fundacional Reservoir Dogs, que ya indicaba un camino, unas hechuras de entender el cine que rompían la secuencia trillada de la industria.

“A Tarantino se le ama o se le odia. Lo entiendo. Estoy entre los primeros. Tanta muerte no me hace sentir peor. Y sigo odiando la violencia y arrugándome con la sangre.”

Dicen que el truco está en la suma de la estilización y el coolness, en la mezcla de brutalidad, música, un montaje espídico, el ingenio de los diálogos, la venganza justa más allá de la ley, la brutalidad “cartoon” y la estética ética que le impide matar animales en sus películas pero que no le impide dejar decenas de muertos en cada escena. Será.

Llámenme para ver una de Tarantino y no me llamen si hay que hacer un torniquete. Gracias.

AHR
A.H.R.
Tarantinesco plus

Irán,
the latest

Un resumen diario del conflicto, sin ruido

En estos días en los que vivimos tan rodeados y saturados de información se puede hacer complicado seguir la actualidad, especialmente en temas geopolíticos complejos como puede ser la Guerra de Irán. Un conflicto en el que cada uno cuenta una cosa y ya no sabes qué es verdad y qué no.

Cada día cambia muchísimo la situación y no paramos de recibir noticias de todo tipo. Por eso quiero recomendar el podcast “Iran: The Latest” que hace el medio británico The Telegraph. Todos los días hacen un resumen bastante detallado y fácil de entender de la actualidad del conflicto contando con muchos especialistas y periodistas de la región.

Escuchar en Spotify →

PGL
Pablo González de Lara
podcastero

CasaCuba

Porque la dieta puede esperar

Queridos colegas: les escribo desde un estado de felicidad absoluta —con el pantalón un poco más apretado que esta mañana, el alma en paz, y cero remordimientos—. Permítanme presentarles el lugar que oficialmente destruyó mi dieta, mi puntualidad y mis buenas intenciones de enero: CasaCuba, en el corazón de South Miami.

La comida: una amenaza directa a su productividad

El menú es básicamente una lista de razones para no volver a la oficina después del almuerzo. Uno llega diciendo “pido algo ligero, que tengo reunión a las 2” y termina pidiendo una segunda orden de maduros, mirando el techo con los ojos cerrados como si estuviera en una película italiana.

La ropa vieja tiene el nivel de sofisticación emocional que ninguno de nosotros alcanzará jamás. La vaca frita cruje de una manera que es, francamente, irresponsable. Y los moros con maduros... señores, eso no es un acompañamiento. Eso es el plato principal haciéndose el modesto.

Las croquetas: un asunto serio

Las croquetas merecen su propia sección, su propio presupuesto y, con todo respeto, su propio terapeuta —porque después de probarlas, las demás croquetas de su vida van a necesitar explicaciones—.

Jamón. Pollo. Corteza dorada que cruje como si tuviera algo que demostrar. Relleno cremoso que sabe a misterio y mantequilla. ¿Y el flan de postre? Sabe como si lo hubiera hecho una abuela que lo quiere más que su propia familia. La mía nunca hizo flan así. Estamos trabajando esos temas en terapia.

“Los precios son tan razonables que uno se siente obligado moralmente a pedir postre. No es gula — es gratitud.”

Los fines de semana: peligro total

Los sábados hay música en vivo y la energía sube varios niveles. Una reseña honesta de Google advierte que “la mayoría de la gente es mayor, pero les encanta bailar”. Lo cual significa dos cosas: primero, que usted va a quedar en vergüenza en la pista. Segundo, que lo van a invitar de todas formas y no va a poder decir que no porque son muy amigables y uno tiene corazón.

Viene con salsa en vivo. Venga con humildad.

Veredicto final

CasaCuba es el tipo de lugar que hace que uno reconsidere sus prioridades en la vida. ¿La reunión de las 2pm? Se puede reagendar. ¿El informe del trimestre? Para qué apresurarse. ¿Una segunda orden de masitas de puerco? Absolutamente inevitable, constitucional y necesaria.

Los veo allá el viernes. El que llegue tarde paga los cafecitos. El que llegue con cara de no querer compartir las croquetas, mejor que no llegue.

— Su colega, con la conciencia tranquila, el cinturón en el último hueco y los planes del lunes ya reagendados.

BM
Ben Myatt
que no perdona una
Matiné de jazz — New Orleans Vermú

Una matiné
de jazz

De Nueva Orleans a París y al Caribe Francés

Esta banda especializada en jazz de Nueva Orleans y música caribeña recupera el espíritu y sonido del maravilloso Sidney Bechet, mítico saxofonista soprano y clarinetista, considerado uno de los «padres fundadores» del jazz a partir de 1920 y representante de un inconfundible estilo virtuoso, lírico y emocionante.

Este concierto es una fiesta y viaje musical que empieza en Nueva Orleans, continúa por París y sigue hasta el Caribe Francés mostrando la esencia de cada época y lugar.

CATEGORÍA · Músicas negras
PRECIO · A consultar
PASE · 12:30h

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